escribir una conclusión

Lo que empieza bien, termina bien: ¡Aprende a hacer conclusiones de forma excepcional!

Valentina Giraldo
Una conclusión consiste en sintetizar brevemente los puntos más relevantes, aportando los conocimientos explorados a lo largo del texto, pero teniendo el cuidado de no repetir exactamente lo que ya has escrito (¡evita la redundancia!), ni de anexar una nueva información que no se haya mencionado antes. La idea es no dejar cabos sueltos para tu lector, aclarar la razón por que tu texto le debe importar y dejarle una impresión duradera.

Nos pasa en la vida real: los mejores recuerdos vienen de los buenos finales. No es sino que le eches un vistazo a tu propia vida para que veas que las memorias que guardas con más cariño y lujo de detalles, son aquellas cuyo final, no pudo haber sido mejor.

Y cuando esas vivencias te generan buenos recuerdos, de forma inconsciente (aunque a veces muy consciente), te dan ganas de volver a experimentar situaciones que generen el mismo nivel de agrado, por tanto, vas en busca de la sensación; ¿no es así?

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Llevando esto a otro plano, de igual modo sucede con actividades como la escritura y la lectura. Como lector, esperas terminar siempre con una buena impresión y aprendizaje, que te conlleve a buscar más contenidos de la misma especie. Como escritor o productor de contenidos (en nuestro caso), necesitas siempre construir un texto que satisfaga al lector y le despierte la empatía y el interés con lo que acabas de exponerle.

Siendo un error que solemos cometer todos, la escritura no solo se trata de dar una buena impresión al comienzo, crear una buena trama en medio y olvidarnos de un buen final. Es que… si tanto esfuerzo le ponemos a exponer nuestras ideas, ¿por qué no también cerrar con broche de oro?

Es por este motivo que hoy quiero dedicar este espacio para que reflexionemos sobre cómo escribir un buen final, es decir, una conclusión, y que miremos juntos algunos consejos importantísimos que te ayudarán a crear las mejores conclusiones para textos como ensayos breves, cartas y, sobre todo, para contenidos de la internet 😉

¿Te parece?

 

Qué es una conclusión

A veces sucede que, para definir un asunto, debemos recurrir primero a hablar de lo que no es. Y es esto, precisamente, lo que haré para definir lo que es una conclusión.

De forma errada, las conclusiones se han entendido como el resumen de todo lo que ya se ha expuesto en un texto, ¡y no es así! Una conclusión no es repetir las ideas, sino más bien, es una oportunidad clave para hacer énfasis en la idea o punto principal de un escrito.

En otras palabras, es el momento adecuado para dejar una huella memorable en el lector. Es recordarle por última vez, por qué es importante todo lo que le has expuesto, darle una explicación del porqué de los resultados obtenidos y dejarle la puerta abierta hacia otros temas y otras posibles áreas de interés a ser abordados en un futuro, pero que continúan ligados a tu aporte intelectual.

¡Dios mío! ¿Todo eso al mismo tiempo?

Sí. Nadie dijo que terminar es fácil; no lo es. Es de hecho la parte que más dificultades genera en el proceso entero de la escritura. Incluyendo, y a veces superando, a la crisis de la hoja en blanco.

Cuándo se da una conclusión

Como humanos, siempre estamos obteniendo constantemente conclusiones de forma natural porque hace parte de nuestro racionamiento. Un ejemplo de esto es cuando intentamos predecir si hará frío o calor, según los indicios, y terminamos por resolver vestir ropas adecuadas a la conclusión que nuestro conocimiento previo nos propicia.

¿Esto qué quiere decir? Que una conclusión aparece solo cuando la experiencia misma construye un conocimiento propio. Retornando al tema de la escritura, es exactamente lo mismo: una conclusión radica en darse cuenta que un tema ha llegado a su fin y que los hechos de la investigación o búsqueda de información, han sido absorbidos de tal modo que podemos lanzar y demostrar con argumentos, nuestras propias ideas.

Qué debe tener una conclusión

Una buena conclusión es tan importante cuanto una introducción. Hagamos un checklist antes de desarrollar a profundidad el tema, para que grabes en tu memoria los elementos que no pueden faltar, de ninguna manera, en la finalización de tus redacciones.

  1. Atender los 3 Ps: propósito, problema y posibilidad. (Se tratará más adelante)

  2. Destacar la idea principal. Asegúrate de enfatizar la idea central del texto.

  3. Resumir los puntos más fuertes. Despunta los puntos primordiales, demostrando cómo la lectura solucionó un problema.

  4. Tener una llamada a la acción. El objetivo es mantener el lector interesado y comprometido con tu texto.

  5. Crear expectativas. Busca convencer el lector a leer más sobre el tema o asuntos relacionados.

  6. Enfatizar los beneficios. Muestra al lector cómo puede hacer uso del conocimiento que ha adquirido.

Además, el texto debe ser coherente, tanto en lo referente al tema cuanto en su estructura. Recuerda que el propósito de cada frase es incentivar al lector a que lea la siguiente, manteniendo su atención desde el título a la llamada a la acción.

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Cómo escribir una conclusión

Una conclusión se construye a partir de tres etapas: propósito, problema y posibilidad.

Vamos por cada una:

Propósito:

Lo primero que una conclusión debe hacer, es esclarecerle al lector cualquier duda que aún pueda tener sobre el asunto abordado. Es decir, en ella retomas los puntos principales, demostrando cómo solucionaste el problema. Esto sirve para que el lector no olvide qué fue el punto o los puntos más importantes que abordaste en el texto.

Problema:

Una vez abarques los puntos importantes, debes demostrarle al lector que el escrito que acaba de leer, ofrece una solución real. ¿Cómo? Enfatizando la idea magna del texto; lo que querías demostrar.

Posibilidad:

El conocimiento no es un asunto con punto final. Por el contrario, es algo que se construye indefinidamente y tu demostración en un texto, es solo un aporte a un tema aún mayor.

La conclusión, por su parte, es una oportunidad para invitar al lector a seguir sintiendo ganas de profundizar. Y esto puedes lograrlo, haciendo un llamado claro a algo que tu quieras que el lector haga.

Por ejemplo, invítalo a esperar la siguiente parte de tu escrito o condúcelo a otros contenidos que has creado con temas afines para que el lector pueda aprender más sobre el asunto; invítalo a aportar conocimiento en forma de comentario o simplemente a que ponga en práctica lo aprendido para así comprobar que lo que le has enseñado, funciona.

¿Qué tan larga debe ser una conclusión?

Es una pregunta que realmente es muy abierta y sujeta a muchas variables para ser respondida. Realmente, la longitud de una conclusión depende del tipo de texto al que le estés apuntando, al tipo de público al que te estás dirigiendo y a la intensidad de la información que presentas.

Si es un artículo como este, por ejemplo, que es un escrito educativo para la internet entre 1000 y 1500 palabras, 2 párrafos es una buena extensión y suficiente para una conclusión.

Tratándose de una investigación, un texto tipo ensayo, tesis o un estudio profundo de longitud considerable, se plantea correcto que la conclusión sea entre 1 y 4 páginas.

Demos un repaso:

Sé que hemos abordado ciertas cosas sobre la conclusión y por ello siento que es una buena idea hacer una lista con asuntos que es bueno hacer y no hacer para escribirla:

NO:

– Añadir información nueva a la conclusión
– Repetir todo lo que ya has dicho con menos palabras
– Presentar nuevos argumentos
– Mostrar poca confianza al exponer el argumento principal
– Ser redundante
– Ser incoherente en relación al asunto que abordaste en la estructura

SÍ:

– Repasar puntos principales
– Enfatizar la importancia de lo que quieres comprobar
– Retomar el resultado y repercusión de forma concisa que dejó la idea principal
– Motivar a continuar pensando sobre el tema
– Invitar a realizar una siguiente acción por medio de sugerencias

¿Ya conoces los asuntos a no olvidar de la introducción y desarrollo del texto? ¡Descarga la guía gratis para aprender!

 

Tipos de conclusión

A pesar de variar mucho de acuerdo con el tipo, el género textual y la persona para quién escribes, existen algunos principios de conclusiones que te pueden ayudar a la hora de elaborar el fin de tus producciones textuales. Mira algunos ejemplos que trajimos:

Retomando la introducción

Este tipo de conclusión es el más clásico de todos. Imagínate la siguiente situación: has producido un texto sobre moda, en el que has afirmado en la introducción que la tendencia de la próxima estación es vestirse con ropas coloridas. La conclusión podría ser algo como:

“Así que sabiendo que la tendencia de la siguiente estación es vestirse mezclando diversos colores (retomando de un dato importante que has presentado anteriormente), podemos esperar looks mucho más alegres e intensos en los próximos meses.”

Pregunta

Otro artificio interesante que puedes usar, es hacer una pregunta con un tono más desafiador para instigar tu lector y conducirlo para que tome una acción. Este ejemplo es más apropiado para los mensajes informales, por eso, recuerda siempre de verificar para quién escribirás.

Puedes usar “¿Que te ha parecido el artículo?” o “Y entonces, ¿te quedarás fuera de esta tendencia?”. Deja que tu imaginación fluya y piensa bien en diferentes formas de motivar la interacción.

Conjunciones conclusivas

Conjunciones como “por lo tanto”, “en suma”, “de esa manera” y otras, son buenas opciones para dar conexión entre el desarrollo y la conclusión. Las conjunciones también son siempre bienvenidas a la hora de unir las ideas de un texto, una vez que dejan el contenido más organizado y fluido.

Análisis/sugerencia

Algunos textos piden una opinión más firme del autor. Si ese es tu caso, la conclusión es un excelente espacio para que presentes un rápido análisis y, si es posible, hasta deja alguna sugerencia para quien está leyendo. Un ejemplo:

Después de aprender todos los tips para finalizar tus textos, te recomendamos que sigas practicando siempre, al fin y al cabo, ¡la mejor manera de mejorar tu escritura es poniéndote a escribir!

Conclusión predictiva

Esta es la conclusión que demuestra un pensamiento sobre el futuro, con base en hechos del presente. Es decir, hace suposiciones teniendo en cuenta las tendencias actuales.

Conclusión con anécdota

Concluir la historia con un hecho afortunado permite recuperar la idea central del texto usando la fantasía e imaginación del lector. Es muy útil cuando el propósito es dejar un recuerdo memorable.

Conclusión con breves afirmaciones

La conclusión con afirmaciones puede plantear los puntos principales de forma profundizada, representando el verdadero final del texto a través de una frase que suena como un eco para lo que se ha abordado anteriormente.

Conclusión reflexiva

Este tipo de conclusión trae, mediante el interrogante, la reflexión sobre las cuestiones no resueltas, los problemas que quedan en abierto o las hipótesis acerca del futuro. El objetivo aquí es dejar el lector pensativo acerca del tema abordado.

Conclusión con cita

Citar frases de personas famosas, especialmente si tienen relación con el tema tratado, otorga autoridad y sirve para expresar la conclusión a través de una increíble fuente de conocimiento.

Conclusión con solución de problema

Aquí se soluciona el problema principal presentado en el texto (o se sugieren soluciones), informando adecuadamente resoluciones que sean aplicables y afecten significativamente la conclusión.

Conclusión con analogía

Concluir con una analogía significa establecer al final una relación entre el tema abordado y una situación que tiene similitudes con él.

3 consejos extras para hacer una conclusión

1. Escribe una oración de apertura

Huye de los clichés “En conclusión”, “Para concluir”, etc. Después de todo, el lector ya sabe que estás por concluir tu texto, ¿no es cierto?. En su lugar puedes usar, por ejemplo, “La evidencia que presentamos anteriormente demuestra que”, “Finalmente…”.

2. Evita las repeticiones

Aunque sí debes abordar los puntos principales, eso no significa que tienes que aburrir a tu lector repitiendo la misma información de forma abreviada. Puedes usar frases como “Debido a”, “Como puedes notar”, “Por las razones que mencionamos”, así estableces relación con las ideas sin volverlas a repetir y tienes espacio para concluir de una manera nueva y creativa.

3. Deja una impresión duradera

Las impresiones duraderas son aquellas que quedan en la mente del lector incluso después de terminar de leer el texto. Puedes lograrlas haciendo preguntas provocativas, terminando con advertencias, evocando una imagen, haciendo una llamada a la acción, sugeriendo resultados y mucho más (¡inspírate en el apartado de tipos de conclusiones!)

Finalmente

No es difícil cerrar ciclos cuando se tiene claro cuál ha sido el recorrido, ¿recuerdas? Una conclusión solo surge cuando la experiencia y la búsqueda de información resulta en conocimiento propio.

A la conclusión hay que imprimirle la misma fuerza que se le da a una introducción o a un cuerpo de texto. Así como el objetivo de cada frase al interior de un texto es hacer que el lector vaya al siguiente, la conclusión se encarga de cerrar con lujo de detalles todo aquello que querías demostrar para que el lector crea en ti y vuelva por tu trabajo.

O por lo menos eso es lo que procuramos hacer aquí: ayudar a las personas con la información que construimos desde la experiencia e investigación, en este caso: cómo escribir una conclusión, a partir de pasos sencillos y aplicables, para luego sugerirle que transmita lo que aprendió al respecto con sus propios escritos y despertarle el interés a continuar en el blog, invitándolo a mejorar su redacción con la lectura: ¿Estás escribiendo una introducción correctamente? 😉