Cómo escribir una introducción

Palabras mágicas: cómo escribir una introducción que encante

Paula Obeso
Pocas cosas son más tenebrosas para un redactor que una página en blanco. Y es que a veces comenzar un nuevo artículo o escrito de cualquier clase es más difícil de lo que parece, ¿o no?

Como todos necesitamos ayuda de vez en cuando, decidí escribir un poco sobre las claves que pueden serte útiles durante el proceso de redacción de contenidos. Más específicamente, sobre cómo escribir una introducción.

Pero, ¿por qué es tan importante la introducción? Esta cumple una labor muy importante dentro del texto, pues si el título es el que engancha y captura la atención, la introducción es la que da contexto, demostrándole al lector por qué vale la pena seguir leyendo.

Así que si esta introducción logró su propósito, te invito a que aprendas conmigo:

Las 5 claves para escribir una buena introducción

1.Ten claro el tema

Empezar a escribir sin estar muy seguro de lo que estás diciendo o de cómo lo vas a concluir, es el error número uno. Personalmente encuentro muy útil hacer mapas mentales desglosando los distintos aspectos que abarca un tema.

Así que te recomiendo que te prepares y organices la información antes de enfrentarte a la terrorífica hoja en blanco, para que tengas el tema bien claro en la cabeza. De hecho algunos aconsejan dejar la introducción para el final, ya que el texto puede “evolucionar” de una manera distinta a lo planeado a medida que lo escribes.

En mi caso prefiero escribir la introducción al principio y ajustarla después si es necesario, pero tú puedes escoger la opción que más se acomode a tu estilo.

2. Ve de lo general a lo particular

Una vez hayas creado tu mapa mental, dale estructura a la información usando la técnica de la “pirámide invertida”. Consiste en formular el tema principal en la introducción y desarrollarlo a través de ideas secundarias en el cuerpo de texto.

Sé que suena un poco obvio, pero hay un hecho detrás de esto, y es que nosotros prácticamente no “leemos” en internet, sino que “escaneamos” en forma de F: vamos primero al título, después a la introducción y por último damos una mirada rápida a los subtítulos y textos en negrilla. A esto súmale que el 51.3% de personas ingresan a internet desde dispositivos móviles, los cuales tienen pantallas bastante pequeñas.

De manera que si estamos buscando algo en internet y llegamos a un artículo, la introducción será el lugar donde identificaremos si dicha publicación realmente responde a nuestra búsqueda. Por eso también es importante que en lo posible menciones allí o en el título la palabra clave (o al menos un sinónimo).

3. Hazla “corta pero sustanciosa”

La introducción cumple el papel de “abrebocas”: debe dejarte con ganas de más. Así que no te desgastes dando explicaciones desde el principio, simplemente resume el tema sin profundizar en los detalles.

En general se aconseja que la introducción corresponda máximo a ⅕ del total del artículo. Es decir que si tu artículo tiene 1.000 palabras, la introducción debe tener un tope de 200.

4. Sé práctico

Una imagen impactante, un video, un infográfico o una pieza de audio que acompañen tu contenido, pueden ayudarte a ilustrar tu punto de una manera más sencilla. En lo posible ubícalo en la parte superior cerca de la introducción, de manera que capte la atención del lector inmediatamente.

Recuerda emplear un lenguaje simple y concreto a lo largo de todo el texto. Después de todo, estás ayudándole a tu lector a responder una pregunta. Ah, ¡y ten muy presente esa pregunta!

5. Hazla impactante

Dicen que “la primera impresión es la que cuenta”. Pues en el caso de las introducciones, la primera frase es la que cuenta. A continuación te doy algunas ideas sobre recursos que puedes usar para comenzar tu introducción con pie derecho:

  • Afirmaciones:

Es lo que decidí emplear en el caso de este artículo: “Pocas cosas son más tenebrosas para un redactor que una página en blanco.”

Comenzar con una afirmación con la que otras personas puedan sentirse identificadas es una excelente forma de conectarse con ellas desde el principio (¡y si llegaste hasta aquí es porque funciona!).

  • Anécdotas e historias:

Y ya que hablamos de conexión, el famoso storytelling cae como anillo al dedo.

Seamos amantes de la literatura o no, todos disfrutamos una buena historia, más si es una con la que nos podemos relacionar. Intenta empezar por una historia personal o de un personaje ficticio y verás como fluye la inspiración.

  • Datos interesantes:

A veces solo necesitas un dato sorprendente que ponga a tus lectores a la expectativa. Investiga antes de escribir si hay estadísticas o hechos relacionados con el tema que vas a tratar e identifica uno que te impacte.

  • Citas célebres:

Apóyate en la experiencia de los que saben. Citar a personajes famosos, autores o incluso a otros bloggers con autoridad sobre el tema, aumentará la credibilidad en lo que estás diciendo.

  • Nada que ver:

Sé creativo, empieza con una frase que no tenga nada que ver con el tema y dale un giro. Esto hará que tus lectores se “sacudan” un poco y despertará su interés.

  • Preguntas:

Captura la atención con una pregunta que despierte la curiosidad del lector. Convierte esta en tu punto de partida para desarrollar el tema.

  • Metáforas:

Puedes usar metáforas a lo largo del texto o en algunas partes. En el caso de este artículo usé una sobre la magia en el título: “Palabras mágicas: cómo escribir una introducción que encante”.

La mayoría de metáforas tienen que ver con el deporte (hacer goles, ser el equipo ganador, etc.) o con la cocina (recetas, ingredientes, etc.)

En conclusión

Cada pieza de contenido que desarrolles exigirá sus propios lineamientos. Mientras tengas claro el tema, lo principal es que te lances a escribir sin pensarlo demasiado, así tengas que corregir después. Empieza por esa frase que te da vueltas en la cabeza y verás como el resto se va dando solo.

Conoce más sobre el proceso que sigue en un texto después de la introducción, descargando nuestra guía sobre Producción de Contenidos:

producción de contenidos

¡Feliz redacción!