Hábitos del marketeroLo que sucede es que de ella no solo parte el camino hacia el éxito sino también la satisfacción de saber que en eso, en la constancia, nos hacemos fuertes, sabios y más seguros de cada paso que damos.

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17 hábitos del marketero para ser exitoso

Valentina Giraldo
Si algo he ido aprendiendo a través de los años, es que la perseverancia alcanza lo que la dicha no puede.

Lo que sucede es que de ella no solo parte el camino hacia el éxito sino también la satisfacción de saber que en eso, en la constancia, nos hacemos fuertes, sabios y más seguros de cada paso que damos.

Esta reflexión que acabo de hacer, es aplicable a todos los ámbitos de nuestras vidas: en la profesión, en lo familiar, en las relaciones externas, en lo académico y sí que cierto en lo personal.

Incluso, para nuestro caso aquí presentes: el marketing, no se queda atrás.

Sabemos que el marketing es un saber que requiere de preparación y diversos conocimientos en las diferentes áreas que lo complementen. No obstante, es válido reiterar que su verdadera fuerza está en la práctica constante donde podemos entender, así sea por un instante, mientras el mundo y la sociedad cambia, de qué se trata saber comunicar y ser exitosos con el manejo de nuestras marcas y negocio.

Sin embargo, ¿ya has pensado en qué tipo de prácticas se debe ser constante para triunfar?

Aprovecho el instante, para compartir contigo un artículo con consejos y hábitos para mejorar tu eficiencia como analista de marketing o marketero, como solemos llamarlo en el blog.

Muchos dirán que la eficiencia está en los genes, pero con la información que te daré a continuación, verás que todos podemos ser buenos marketeros siguiendo una serie de hábitos y por supuesto, bases fuertes de conocimiento, como por ejemplo, ¿sabrías definir qué es el marketing como tal?

 

Qué es el marketing

En palabras breves, el marketing se ha entendido como la rama del saber que se basa en la investigación de los mercados. Una definición un poco corta aunque no alejada de la realidad. Para agregarle al concepto, el marketing es también de dónde nace todo tipo de idea de comercialización a partir del entendimiento y estudio de los clientes.

El marketing es un conocimiento que requiere de herramientas que le permiten desplegarse, como por ejemplo, la administración, la publicidad, el Inbound marketing y dentro de esta sus técnicas del marketing de contenidos, solo por mencionar algunos.

Además, esta área del saber es la que nos ayuda a adecuar nuestras estrategias para establecer el precio de un producto a partir de la percepción, capacidad y expectativas que se conozcan de un cliente. Sirve también, para idear tipos de campañas y formas de comunicación efectivas que llamen la atención de un grupo de personas.

Estudiar el mercado es, para concluir, la forma más efectiva de tomar decisiones y ofrecer a un público determinado, lo que realmente a este le interesa consumir.

 

Los hábitos del marketero:

¿Sabes qué es un hábito? Seguro asociaste el término a la costumbre y a la rutina. Y ¡estás en lo cierto! Solo que a ello hay que agregarle que nada tiene que ver con caer en la monotonía. Por el contrario, lo que un hábito propone, es una serie de actividades saludables y constantes que te ayuden a esclarecer el camino hacia el éxito de cualquier propósito que te plantees.

¿Has escuchado la frase: La práctica hace al maestro? ¡De eso se trata adoptar los hábitos! Ser rigurosos, aunque flexibles, e intentar cuantas veces sea necesario, pero con fundamentos, hasta lograr lo que tenemos en mente.

El marketing, por su parte, también se encuentra implicado en una serie de actividades constantes que le permiten llegar al culmen de sus propósitos. Y es por ello, que te traigo 17 hábitos del marketero que, poniéndolos en práctica, te llevarán al éxito.

 

1.   Investigar y no parar de hacerlo

Este es el primer paso antes de comenzar con cualquiera de lo hábitos del marketero.

Investigar da conocimiento y el conocimiento da poder de decisión.

Existen, actualmente, una gran cantidad de herramientas y métodos de investigación para conocer al público y el desempeño de lo que tenemos en mente. La investigación direcciona el camino a seguir; de ella surgen las ideas cuando no sabemos qué podemos ofrecerle al público.

Sirve también para reforzar las ideas que ya tenemos y estar seguros de ellas o incluso para darnos cuenta de los puntos débiles de nuestras propuestas, y así perfeccionarlas o cambiarlas.

Todo se trata de entender al consumidor, el medio y todas las variables que se hagan presentes a la hora de crear estrategias de mercadeo.

 

2.    Actualizarse

La lectura, la investigación, las preguntas constantes, el contraste de la teoría con la práctica hacen al marketero ser el ideal para manejar una marca o una idea de negocio.

En la actualidad está el poder de decisión y la pertinencia de las acciones. El mundo cambia y lo que no cambie con él, está destinado al fracaso. No se trata de cambiar las esencias, sino avanzar a la par manteniendo una base (el qué) pero modificando el método (el cómo).

 

3.    Empezar con el final en mente

La idea es construir caminos con una meta en mente. ¿Qué quiere decir esto?

Traza un objetivo, un final que quieres obtener. Con ello en mente, podrás luego evaluar las formas de llegar a esa meta.

¿Te has acercado a los métodos de la investigación? Allí verás que se comienza con la elaboración de un objetivo macro al que llaman general, y luego, se construyen una serie de objetivos a los que llaman específicos que no son más que el paso a paso que llevan a la resolución del objetivo general.

 

4.    Ser proactivo

Ser proactivo no es más que tener iniciativas. No esperes a que alguien traiga las ideas por ti, no aguardes a que otra persona sea quien impulse tus deseo. ¡Ve por ello!

La proactividad propone estar en constante análisis de las situaciones, en cranear y en evaluar todo tipo de posibilidades para no tardar en poner en acción las ideas.

 

5.    Pensar como ganador

Si investigas y analizas para estar seguro, no hay por qué no pensar como un ganador. Ten mente positiva y buena actitud para enfrentar el camino de la mejor manera. Transmite el entusiasmo y la mentalidad de ganador a tu equipo de trabajo.

Cuando una idea se repite lo suficiente, se vuelve realidad, de ahí a que te visualices siempre como un ganador.

 

6.    Escucha y entiende para que te escuchen y te entiendan

Las grandes ideas se vienen cuando primero escuchas con atención y con empatía. Trátese de un cliente o del equipo de trabajo, procura primero escuchar y entender a cabalidad las propuestas que ellos tienen para luego lanzar tú tus ideas, de acuerdo, obviamente, a las expectativas generales.

Escuchar y entender al otro, la mayoría de ocasiones, da luces para que nuestro pensamiento trascienda y mejore.

 

7.    Unir fuerzas

Une las fortalezas de varias personas para lograr las metas que, claramente, ningún miembro del equipo puede lograr de manera individual.

Si lo piensas bien, aquí está la clave de ser un buen líder: saber identificar las capacidades de los demás y saber delegar a quien es claro que puede hacer el trabajo igual o mejor que tú.

Piensa en tu grupo de trabajo como un equipo y no como una familia. ¿Sabes la diferencia? La familia no se elige, un equipo sí y debe estar compuesto por las mejores personas según las necesidades que existan.

Por ello, si son la mejor elección para tu equipo, ellos tendrán las capacidades de hacer las tareas de forma que cumpla con las expectativas de todos. Además, unir fuerzas también te permite identificar cuándo necesitas ayuda y no sentir ni un poco de temor al pedirla.

  • Todos en el bote o todos en el agua

Cuando alguien comete algún error, no es responsabilidad neta de esa persona. Si uno falla, todos fallan y de ahí la importancia de estarse reuniendo y verificar los procesos que cada uno está llevando a cabo.

Si sucede algo inesperado, es de un buen equipo que todos se hagan responsables de buscar las soluciones y no de señalar a los culpables.

Bueno, pero también es necesario entender que hay que reconocer en el grupo, el éxito de un miembro del equipo cuando lo merece.

 

8.    Innovar

La creatividad es importante pero, si no hay innovación, de nada sirve crear un enorme plan para hacer lo que ya se estaba haciendo.

Innovar significa crear valor agregado sobre algo que posiblemente ya existía; no necesariamente debe ser la creación de un producto, servicio o idea completamente nueva. De hecho, la innovación radica en el cambio o en la introducción de algo nuevo a un proceso.

 

9.    Pregúntate el porqué de las cosas

Preguntarte por el porqué de las cosas de todos los pasos que llevas a cabo en un plan de mercadeo, te ayudará a darte cuenta de la fuerza y de las razones de lo que elaboramos.

Prueba con preguntas como:

  • ¿Esta idea ayuda en algún problema de mi consumidor?
  • ¿Es este el formato adecuado de presentación?
  • ¿Por qué este medio sería el efectivo y no otro?
  • ¿Obtuve la información necesario? ¿O me queda faltando algún tipo de información?
  • ¿Este es el camino correcto para lograr los objetivos?
  • ¿Debería depender de las redes sociales?
  • ¿Por qué abrir un blog?
  • ¿Por qué usar una táctica en especial?

Y así continuamente. Cuestiona todo y trata de responder con argumentos que sí sean válidos.

  • Justificar las decisiones

Una vez elabores las preguntas, justifica el por qué, buscando las razones de las acciones que se van a implementar. Y bueno, la justificación no puede quedarse en palabras. Hay que justificar las decisiones con números: Se retroalimentan, se miden.

 

10. Manos a la obra

De nada sirve imaginar, planear y crear caminos si nada se llevará a la acción. Además, nada más satisfactorio que poner en marcha una estrategia que se pensó arduamente con un equipo.

 

11. Analizar y medir

De nada sirve poner en marcha las ideas más increíbles si no analizamos el impacto que tienen. De ahí la importancia de estar analizando y de saber interpretar las métricas y los indicadores de desempeño. Gracias a estos resultados que vamos obteniendo, podemos determinar qué funciona, qué se debe cambiar o impulsar, en qué partes se está teniendo mayor éxito, entre otros.

 

12. Valentía

La valentía, en este punto, no debe asumirse tan solo como la capacidad física de arriesgarse, sino también desde el plano mental. La valentía es ser capaz de dominar el miedo y convertir el reto de tomar la iniciativa en un oportunidad de éxito.

Cree en lo increíble, apuéstale a lo impensable, aunque claro, siempre con fundamentos. No se trata de cometer locuras por el solo hecho de la locura.

 

13. Paciencia

Podemos crear planes completos, perfectos y fundamentados en datos, teorías, investigaciones y preguntas al público, pero, una vez lanzamos una idea, una campaña, un producto o un servicio al ruedo, el rumbo de los planes pueden cambiar.

Hay que estar atentos a todo lo que suceda en el medio con nuestras ideas para solucionar las cosas antes de que sea tarde. No obstante, no se trata de estar ansiosos, hay qué ver primero qué es lo que sucederá.

Tener paciencia no es ser pasivo, es solo no estar ansioso pero sí pendiente del desarrollo para tomar acertadamente la siguiente decisión. Cuando las cosas se complican no hay por qué entrar en pánico ni tirar la toalla. Hay que tener el temperamento y ser sereno al recibir las noticias para seguir demostrando la capacidad de liderar y tomar decisiones.

 

14. Construir relaciones

Antes que nada, somos humanos. Y el humano, por su parte, depende de las relaciones para poder sobrevivir. Somos inherentemente sociales.

Al marketing y al marketero les sucedes exactamente los mismo. Al hacerse cargo de un negocio, de una marca, de un equipo, de una estrategia, entre otros, hay que entender que en medio de todo hay personas con las cuales es necesario construir buenas relaciones para que las ideas sí funcionen.

Las relaciones sirven para acortar caminos, para conocer puntos de vista, para conocer nuevos espacios y expandirse.

 

15. Es organizado

Un marketero debe ser una persona organizada.

Generalmente cuenta con listas de contactos y conoce las características de cada uno, gracias a que almacena estratégicamente datos como: perspectivas o fuentes de referencias potenciales.

Calendariza unas horas cada semana para conectarse con las personas o con los asuntos alrededor y que componen la lista de contactos. Desarrolla, además, planes de trabajo estructurados aunque flexibles, para el desarrollo de tareas tanto operarias como de relacionamiento.

Un buen marketero siempre está en avalúo del paso a paso, corrige a tiempo los tropiezos pero también es capaz de idear planes secundarios para cuando el obstáculo se presenta sobre la marcha.

 

16. La pasión

Las capacidades son importantes para garantizar la perfección, pero la pasión es el motor para que esas capacidades trasciendan de lo operario a la emoción y que despierten la chispa de la buena vibra en el equipo de trabajo e incluso en el consumidor.

 

17. El cliente es lo más importante

Existe un frase que dice: el cliente siempre tiene la razón. Y nada más falso que eso. Lo que sí es cierto es que el cliente es lo más importante, pues, sin ellos no habría ninguna razón de ser ni de hacer.

Todas las acciones que efectuemos en nuestros planes deben estar enfocadas en su satisfacción y en darle las soluciones a lo que realmente están buscando.

¿Cómo saber qué darle a los clientes? Eso se sabrá a través de la investigación.

 

Cómo empezar a interiorizar los hábitos

¡Que del dicho al hecho, no haya mucho trecho!

Comenzar a interiorizar los hábitos no es difícil pero sí requiere de mucha actitud y ganas. Presta atención a los esfuerzos que inviertes cada día, comprueba los resultados para que te sientas más motivado con cada avance. Práctica todos los días hacer las actividades a consciencia y siempre teniendo en mente que existe una razón.

Como dice Stephen Covey, un licenciado estadounidense reconocido, Somos lo que repetidamente hacemos”.

El éxito no es un accidente sino una construcción a buen ritmo de los actos. Involucrarse en un hábito, es comprometerse con el crecimiento y el interés de obtener buenos resultados.

Nos interesa escucharte, cuéntanos de tus planes y de tus hábitos como marketero. ¿Cuáles de los puntos cumples? ¿Cuáles crees que nos quedan faltando en la lista?

Toma algunos de ellos si no has empezado y comienza a aplicarlos, pero no todos a la vez. Una vez domados los seleccionados, toma otro grupo de hábitos para aplicar y así consecutivamente.

La práctica hace al maestro, como ya dijimos durante el articulo. Con esta lista, estoy segura de que te convertirás en un excelente marketero reconocido entre tu círculo de consumidores, entre tu equipo de trabajo y demás seguidores del negocio o marca que estés dirigiendo.